Al día de hoy podría ser una las las intervenciones en Cirugía Plástica Estética más sofisticadas, con un alto grado de complejidad, cuyo objetivo es el suavizar y restaurar el aspecto facial, dandole firmeza a los músculos y piel de cara y cuello, de una forma natural y armoniosa, con el mayor cuidado de no permitirnos resultados que arrastren estigmas de cirugía facial ó cambios de fisonomía del rostro de una persona, tales como: lóbulos de orejas unidos a la mejilla, apariencia “tipo Guasón” por vectores erróneos de la piel, canal auricular abierto o redondo, apariencia “tipo túnel de viento” por tensión exagerada de la piel, perdida de las patillas por migrar hacia arriba la piel de la mejilla al emplear mal una técnica quirúrgica, entre otras.

Se cuenta con un número importante de procedimientos para este propósito y según la sugerencia y experiencia de su Cirujano Plástico Estético certificado, se planea de acuerdo a cada caso en particular  la mejor opción quirúrgica a manejar; la cirugía por lo general se realiza bajo anestesia local y sedación, o bajo anestesia general, a través de incisiones finas en la piel, por dentro del cuero cabelludo o en la linea divisoria del mismo, arriba del pabellón de la oreja, dirigiéndose verticalmente hacia abajo, por delante y atrás de la oreja, buscando que las heridas sean lo menos notorias posible; se despega la piel a veces hasta la comisura de la boca, el surco naso-labial y el ángulo del ojo, para re-colocar los músculos en su adecuado lugar,  recortándolos junto con la piel y así finalizar suturando o anclando en el ángulo o vector correcto.