Se pueden tener muchas y muy buenas razones para considerar la Cirugía Plástica Estética como una opción que le permita mejorar su aspecto físico; si embargo lo más importante es colocar sobre la mesa los beneficios anticipados y los riesgos potenciales. Muchas personas buscan recuperar una apariencia más juvenil, otras desean revertir los efectos causados por el sobrepeso ó los embarazos, recuperar el cabello perdido, modificar ciertos rasgos hereditarios ó  mejorar la apariencia de la piel ocasionada por daño solar, entre otras; el objetivo final de toda persona es verse y sentirse mejor.

 La decisión de someterse a un procedimiento de Cirugía Plástica Estética , siempre ha de ser fruto de una reflexión madura, libre y únicamente de la persona que pretende modificar su propia imagen. Es una decisión que no debe tomarse hablando con los demás, sino tal vez frente al espejo, en conversación consigo mismo(a); una vez tomada, el Cirujano Plástico Estético de su elección le aconsejará y orientará sobre lo que es posible conseguir, los riesgos que implica y complicaciones posibles, así como los resultados que razonablemente cabe esperar.

El paciente idóneo para un procedimiento de Cirugía Plástica Estética, es quien acude por primera vez a la consulta sabiendo lo que desea corregir; tiene claro un esquema de la imagen que desea conseguir, ha definido lo que no le gusta y esta abierto a las diversas soluciones o propuestas de su Cirujano Plástico Estético. Este tipo de paciente, sin embargo, aun siendo el ideal, no es frecuente, motivo por el cual la misión del Cirujano Plástico Estético, es ayudar al paciente a clarificar su necesidad y presentarle las diferentes opciones que lo acercan al resultado deseado, y cual es la mejoría real y concreta que el paciente puede esperar de dicho procedimiento.